lunes, 1 de septiembre de 2008

☺☻KATHERIN JOHANA SAA ARCE
☺☻PRIMER SEMESTRE DE GESTION AMBIENTAL
☺☻EL DIABLO DE LOS NUMEROS

☺☻El diablo de los números trata de la perseverancia y de no rendirse ante los obstáculos de la vida.
Robert era un niño perturbado, pero las razones las desconocía. Tenía constantes pesadillas que no entendía, pero la razón más coherente era que las provocaban las frustraciones por no entender sus clases de matemáticas.
Cuando aparece el diablo de las matemáticas y comienza a enseñarle al niño con muy poca paciencia, no puede dejar de relacionarme con el contexto del relato, cuando mis diferentes profesores de matemáticas y sus ramas relacionadas sufrían y me hacían sufrir cuando intentaban, muchas veces con muy poco éxito, hacerme entender el enredado mundo numérico.
Tal vez Robert al inicio no tenía la capacidad de entender lo que se le estaba diciendo y por eso se comportaba con terquedad y orgullo, pero la manera menos funcional para la enseñanza de los números, en mi opinión, era la aplicada por este diablo impaciente y muchos de carne y hueso que viven de esto.
Pero cuando un miedo se vuelve ansiedad, se convierte en una realidad alterante y desequilibrante; y es exactamente como los que decimos que no nacimos para comprender las matemáticas nos sentimos. Pero también se convierte en el momento apropiado para afrontar esa realidad y decidirnos a vencer la barrera del temor y el desentendimiento, para convertirlo, con el tiempo, en una fortaleza y aprovecharla.
Es aquí cuando debo resaltar que el mensaje de la lectura es aplicable para todos los campos de la vida, porque la existencia no es fácil pero es manejable y, si se comprende aunque sea un poco de su complejidad, nuestro paso por ella será más tolerable.☺☻

martes, 19 de agosto de 2008

LAS MATEMATICAS Y YO
Por: KATHERIN JOHANA SAA ARCE

Cuando escucho hablar de matemáticas imagino un laberinto negro, nebuloso y frío con un sonido silbante de ultratumba que susurra mi nombre llamándome a entrar. Pero es tan sombrío que, aunque sé que me llama y que en algún momento debo ceder, no logro imaginarme cruzándolo y mucho menos encontrándole una salida.
Las matemáticas, para mi infortunio, me han empujado a través de mi vida. Son como una fuerza inigualable que reconozco y sé que son necesarias, pero solo por la terquedad de no dejar que me dominen corro lo más rápido que puedo para que no me alcancen y así poder evitarme la molestia de entenderlas y, mi peor pesadilla, sacarles gusto.
Odio a los que en tiempos antiguos se dedicaron a descubrirlas, a desenmarañarlas. Odio a los egipcios, odio a Pitágoras y su teorema, a Descartes y a Newton, porque en la sinceridad de la ignorancia se viviría mejor.
Pero, como no soy facilista, me alegro de tener un dolor de cabeza cada semana de estudio, me alegra alcanzar todo mi potencial en la búsqueda de una solución, el método científico es aburrido pero intrigante, y la ansiedad es una sensación necesaria.
¿Cómo sería el mundo sin las matemáticas? Tengo dos hipótesis:
1. Un mundo libre, sin preocupaciones, donde todos corremos en cámara lenta y flotando porque, como se desconoce de la existencia de la gravedad, el mundo se quedo ingrávido... Estaríamos en un mundo lunático de ilusos e irresponsables… Pero felices.
2. Un mundo en caos donde, tan rápido como se creó la tierra, se hubiera autodestruido… Albert Einstein está loco por la depresión, no halló nada que hacer.
Los dos son escenarios bastante escalofriantes. Prefiero el hoy, un mundo de retos, donde si tropiezas debes levantarte porque la vida es de afrontar, y hoy me llega la hora de desafiarlas porque yo puedo, será duro, tal vez sangre y duela, pero puedo.

A vEcEs Es bUEnO AlEjArcE dE tOdO!!! "Y pEnsAr"